Resumen del libro de Job
Capítulo 1
Se describe a Job como
un hombre íntegro, intachable, que vivía apartado del mal y cerca de Dios en
comunión con Él. Padre de 7 hijos y propietario de grandes riquezas materiales.
El blanco perfecto para Satanás, quien buscaba a quien tentar. Después de presentarse
ante la corte celestial y bajo la autorización de Dios, en un solo día, satanás
despojó a Job de todos sus bienes, sus sirvientes e incluso sus hijos. Aún con
esto, Job bendijo el nombre del Señor.
Capítulo 2
Ante el aparente fracaso
de Satanás, una vez más, Job es atacado, esta vez, para atentar contra su salud
como si eso fuera a llevarlo a pecar en contra de Dios. Es herido con llagas en
la piel de pies a cabeza. En medio de su tremenda agonía, al ver su situación,
la esposa de Job le aconseja que mejor le fuese maldecir a Dios y morirse, sin
embargo, él se mantiene integro. Elifaz, Bildad y Zofar, amigos de Job, acuden
a su encuentro para consolarle y sufrir a su lado por siete días y siete
noches.
Capítulo 3
Después de la tragedia, Job habla por fin. Su sufrimiento físico y el pesar de su corazón eran tales, que no pudo hacer mas que maldecir el día en que nació. Deseaba una y otra vez no haber nacido y poder morir en paz. Su amargo corazón se refleja en su discurso, pero aún con todo ello, Job se maldice a sí mismo, nunca blasfema en contra de su Dios.
Habiendo terminado el discurso de Job, su amigo Elifaz
toma la palabra y comienza a hablar argumentando contra Job. Comenzó
preguntando (tal vez de manera sarcástica) si Job no confiaba en su reverencia
a Dios, no podía entender como después de fortalecer a los débiles en la fe, la
suya estaba flaqueando. Continuó proclamando que había tenido una visión en la
que un espíritu, le reveló que ningún hombre podría ser llamado justo ante los
ojos de Dios.
Capítulo 5
Elifaz continúa hablando, esta vez recordándole a Job la
grandeza del Dios en el que cree, mencionando las maravillas que puede hacer,
las obras majestuosas y los milagros incomprensibles que ya ha hecho. El
consejo de este amigo para Job, es acercarse a Dios pidiendo auxilio, presentar
su caso ante aquel que puede salvarlo de la muerte, del hambre y de la
calumnia. Job es exhortado por Elifaz a seguir su consejo.
Capítulo 6
Job está herido por las palabras de Elifaz, repite una vez más que su sufrimiento lo rebasa y eso lo ha llevado a quejarse, como a cualquiera. Nuevamente expresa su deseo de morir, pero reconoce que aún en la agonía, no ha negado a su Dios. Job sabe que su quejar es normal en su condición y proclama sentirse defraudado por sus propios amigos, quienes en lugar de atender su grito de auxilio, lo han juzgado y acusado de culpable frente al Señor.
Capítulo 7
El clamor continúa, pero esta vez Job levanta su voz a
Dios. El reconoce que su vida es pasajera y espera el descanso, reconoce
también su vulnerabilidad y la necesidad de su alma de expresar la angustia que
siente. En este capítulo Job no hace más que pedir misericordia, clama al cielo
pidiendo piedad, que sus pecados sean perdonados y su sufrimiento se detenga.
Capítulo 8
Esta es la primera vez que Bildad, el otro amigo, toma la
palabra. Comienza cuestionando a Job sobre cuánto tiempo más va a quejarse,
supone que si el fuere un hombre limpio de pecado, seguro la maldad de sus
hijos es el motivo de su amargo dolor. Después de esto, procede a recordarle a
Job que aquellos que se apartan de Dios no encontrarán más que sufrimiento,
pero si fuere integro y buscara el favor del Todopoderoso, Él no se negaría a
extender su ayuda y misericordia.
Capítulo 9
Job reconoce que todo lo hablado por Bildad a cerca de Dios es cierto, sin embargo, también reconoce su posición ante la majestad de un Dios completamente Justo. Job declara no ser nadie para poder si quiera intentar comprender a Dios o cuestionar la razón de su actuar. Sabe que aún siendo inocente e intachable, es hallado culpable ante el tribunal divino. Job no tiene argumentos para contradecir ni cuestionar a Dios.
Capítulo 10
Job ha reconocido su incapacidad de pedir cuentas a Dios
y cuestionar lo que le estaba sucediendo, pero al mismo tiempo sabía que no
había nada de malo en gemir con dolor y pedirle a Dios que detuviera su mano en
contra de su siervo. Job reconoce que es Dios quien le dio vida y lo formó con
amor en el vientre de su madre, pero su aflicción es tan grande, que desea
escapar un momento de la opresión de Dios en su contra.
Capítulo 11
Con un discurso de molestia y desesperación por escuchar
a su amigo quejarse, aparece Zofar en la escena, pidiéndole que deje de
burlarse de Dios, acusa a Job de jactarse de sus buenas obras, pero asegura que
Dios tiene motivos suficientes para castigarlo. A manera de insinuación, lo
invita a arrepentirse de sus pecados y dejar atrás su iniquidad, como si eso
fuese la causa de todo.
Capítulo 12
Cansado de ser juzgado una y otra vez por sus cercanos,
Job les deja ver que hablan como si la sabiduría les perteneciera, como si
supieran la razón exacta de su situación y pudieran comprender a Dios. Él sabe
que su desgracia ha sido permitida por el Señor porque a Él así le ha placido,
eso es suficiente para él. Una vez más reconoce que su deber no es juzgar el
mover de Dios, más bien clamar en angustia por misericordia.
Capítulo 13
Job está listo para presentar su caso delante de Dios,
narrándolo como si fuera a defenderse delante de un juez. Él sabe que Dios
pudiera incluso matarlo, pero sin importar cual fuere el designio de Dios, Job
sabía que sería lo mejor que pudiera sucederle. Así que, con una actitud
humilde, humillándose ante Dios, Job le pide revelarle cuál ha sido su pecado,
que es eso que le impide hallar favor delante de Él.
Capítulo 14
Job continúa con su defensa. Él reconoce delante de Dios
que es tan frágil e insignificante, que no tiene nada digno de el Señor, que no
hay nada bueno que Dios pudiese esperar de él, es por eso, que como sus días en
la tierra son contados y Dios conoce cuando terminarán. Job pide clemencia y
paz para su vida terrenal, desea descansar del enojo de Dios en su contra,
porque eso es lo que su mente le permite comprender.
Capítulo 15
En este punto, la actitud de Job le parece irreverente a
Elifaz, quien procede a cuestionarle si es que verdaderamente tiene temor de
Jehová. Le recuerda a Job que él no es nada en comparación a Dios y le será
siempre imposible comprender la mente de un Dios infinito, más que buscar
respuestas o demostrar su inocencia, le aconseja conformarse con el consuelo
que Dios puede brindarle.
Capítulo 16
Job sigue firme en que los consejos de sus amigos son
miserables y su corazón no cesa de sentirse juzgado, cuando quisiera recibir
consuelo. Parece comenzar a desesperarse y perder la cordura ante las
acusaciones, pero de manera acertada, reconoce que su sufrimiento será el mismo
aun si no intentara probar su inocencia delante de Dios. No tiene más que
perder y es consciente de su necesidad de un mediador entre Dios y él.
Capítulo 17
Job está listo para morir, como si no fuesen suficientes todos sus lamentos anteriores, el expresa que la tumba está lista para recibirlo. Se encuentra ofendido, se siente rodeado de quienes solo se burlan de él y no comprenden su situación, sin embargo, aún con todo esto, Job sabe que Dios es el único que conoce su corazón y podría defender su inocencia. Dios es la única esperanza que le queda.
Capítulo 18
Bildad sigue preguntándose hasta cuando dejará Job de
decir tantas “incoherencias”, porque al menos para él, eso es lo que son. Esta
vez, se encarga de recordarle cuales son las consecuencias de aquellos que
practican el mal, le asegura que los malvados serán cubiertos por el terror y
sus vidas no prosperarán. No hace una acusación directa contra Job, pero parece
advertirle que lo que le sucede, debe ser por su iniquidad oculta.
Capítulo 19
Esta vez, levanta su voz para pedir misericordia y
clemencia para con sus amigos, su corazón está fastidiado de escuchar sus
acusaciones y suposiciones, Job necesita sentirse acompañado. Sus hijos han
muerto, su esposa lo ha rechazado, sus familiares lo han abandonado, incluso
sus sirvientes le han dado la espalda, la soledad lo inunda, pero aun allí, él
sabe que su única esperanza está en el cielo, en que algún día, podrá ver a
Dios.
Capítulo 20
Zofar, declara un discurso similar al ultimo pronunciado por Bildad, expresándole a Job que se siente insultado por él y por cada palabra que ha salido de su boca. Esta vez, también se encarga de hacerle saber que la maldad en el corazón del hombre trae consecuencias severas, pero en esta ocasión, a cerca de los que acumularon muchas riquezas en esta tierra y menospreciaron a los pobres. Declara que el enojo de Dios será contra ellos.
Una vez más Job se encuentra en la posición incomoda de
pedir tregua frente a sus amigos, pide lo escuchen con paciencia y entiendan
que su queja no es contra nadie más que con Dios. Él sabe cuál es el fin de los
malvados, conoce que no terminarán bien, pero además de ello, comienza a
cuestionarse por qué en la realidad, muchos de esos perversos prosperan en
maneras que él no logró. Ha entendido que sus amigos suponen que practica
pecado en lo oculto, pero declara que él, sigue siendo inocente.
Capítulo 22
Elifaz “entiende” de algún modo la necesidad de Job de
presentarse como inocente delante de Dios, pero le recuerda: “¿Acaso Dios saca
algún provecho de que tu seas justo?”. En este discurso, Elifaz hace la primera
acusación directa hacia Job diciéndole que Dios no lo ha castigado por ser
justo, que seguramente tiene un montón de pecados vergonzosos que lo persiguen.
No termina ahí, pues procede a exhortar a su amigo al arrepentimiento,
asegurándole que Dios traerá de vuelta su alegría.
Capítulo 23
Parece que Job comienza a recuperar la cordura, reconoce que aunque se esfuerza por no quejarse, su corazón aún sufre por la amargura. Expresa que su situación lo hace sentirse lejos de Dios, parece no encontrarlo por ningún lado, pero una vez más, reconoce que es Dios quien sabe todo a cerca de él y quien tiene el control de su vida y su sufrir. Reconoce la soberanía de Dios y que el Todopoderoso ha de hacer con él, conforme a Su voluntad.
En medio de lo que pareciera ser un momento de más
tranquilidad, el corazón de Job sigue sediento de respuestas, pareciera que
necesita saber por qué es el quien tiene que sufrir de tal manera,
preguntándose por qué Dios no enjuicia a los malvados, por qué aquellos que
viven en la obscuridad y no tienen relación con la luz pueden vivir sus vidas
tranquilamente. Al final de este capítulo, pareciera que él mismo se responde
al decir que aún cuando no lo pareciera, el ojo de Dios está siempre sobre de
ellos.
Capítulo 25
A manera de respuesta ante los cuestionamientos de su
amigo, Bildad una vez más le recuerda a Job que Dios es poderoso sobre todas
las cosas y sus designios más que cualquiera de los nuestros. Nadie puede
comprender al glorioso Dios y en comparación con él, las personas de la tierra
no son nada más que gusanos mortales e inmundos. Esa es la posición de Job
frente a Dios en un sentido figurado y Bildad estaba recordándoselo.
Capítulo 26
Es uno de sus finales discursos con sus amigos y Job parece comenzar a ser sarcástico diciéndole que sus consejos son inútiles y vacíos, Job comienza a mencionar las maravillas del Dios al que adora, cuya presencia es imponente y causa temor sobre la tierra y también en los cielos. Su intención es demostrarles que conoce a Dios, que no hay algo que ellos puedan decirle, que el espíritu de Dios no le haya permitido ver ya.
Finalmente, después de su gran amargura y su pesar, Job
proclama con sus labios, el temor y la reverencia que tiene delante de Dios.
Está tan seguro en su inocencia, que jura defenderla hasta el día de su muerte,
reconociendo que su lengua no hablará mentiras ni su corazón pecará en contra
del Señor. Así mismo, reconoce que aunque los malvados y los poderosos tienen
riquezas y bienes materiales, todo es pasajero, el castigo de Dios les llegará
en su momento y se quedarán sin ninguna esperanza.
Capítulo 28
Continúa Job hablando y dice, la gente del mundo sabe
como hallar los tesoros de la tierra, sabe trabajar y excavar hasta las
profundidades para hallar piedras preciosas, oro y plata que enriquecen, pueden
llegar a las profundidades que las aves ni las bestias de la tierra han
conocido, pero no saben como hallar el verdadero tesoro de la vida que es,
sabiduría. Eso es lo realmente importante, el temor de Dios, vivir cerca de Él
y apartarse del mal es lo verdaderamente valioso.
Capítulo 29
Ahora, después de reconocer lo que es realmente valioso para la vida, Job comienza a añorar los buenos días de su pasado, aquellos días en los que ocupaba una posición importante tanto entre los jóvenes, como con los ancianos. Anhela esos días en los que le pedían consejo y su presencia era importante, cuando estaba en la flor de la vida y sus fuerzas eran muchas, incluso menciona que en aquellos días, era cuando Dios cuidaba de él e iluminaba su camino.
Capítulo 30
Job sabe que por gracia de Dios, en algún momento de su
vida fue alguien que recibía honra por parte de quienes lo conocían, sin
embargo todos ellos, ahora se burlan de él mofándose de su desgracia. Expresa
que vive con miedo y su prosperidad ha desaparecido. Está deprimido,
emocionalmente también se encuentra abatido y ruega a Dios por su ayuda, sin
embargo, sigue sintiéndose abandonado. Su cuerpo, su mente, su alma están
agonizando.
Capítulo 31
Para finalizar su discurso y lamento durante los primeros
30 capítulos, Job repasa las obras que ha hecho para refutar, quizás frente a
Dios, o quizás frente a quienes lo acusan. Proclama ser puro sexualmente y
nunca haber mirado a mujer con codicia, un buen esposo proveedor para su
familia, un señor justo y benévolo para con sus siervos, bondadoso y compartido
con los que no tienen alimento o buscaban refugio en su morada, humilde aun
siendo rico, alguien que no ha encubierto sus pecados y merece ser inocente
delante de Dios
Capítulo 32
Los tres amigos de Job estaban hartos y no quisieron responderle más, se rindieron ante la postura firme de su inocencia y desistieron de tratar de convencerlo en confesar su pecado. Es en ese momento que Eliú, hijo de Baraquel toma la palabra y molesto, les expresa su enojo ante la incapacidad que ellos como ancianos, tuvieron para refutar los argumentos de Job en contra de Dios. Se mantuvo callado durante la conversación hasta este momento, en el que expresa no poder callar más.
Sorprendentemente, Eliú comienza su discurso hablando con
mucha más prudencia y sabiduría que los tres ancianos antes de él. Expresa el
sincero deseo de su corazón de ayudar a Job, pero sobre todo, reconoce que es
Dios más alto que ambos. Cuestiona a Job por presentar cargos y tantas
preguntas hacia Dios como si fuese un ser malvado, recordándole que Dios en su
soberanía utiliza distintas situaciones (a veces dolorosas) para revelar su
propósito en la creación, pero al final, siempre es bueno, siempre alivia y
siempre rescata.
Capítulo 34
Continúa contundente pidiéndoles que juntos, en su
entendimiento, hagan juicio de lo que es correcto delante de Dios. El discurso
de Job probablemente haya sido arrogante torciendo la imagen de Dios, un Dios
justo que paga a cada uno conforme a sus obras, un Dios cuya mente es
incomprensible para Job y no por ello, sería injusto o malvado. Para Eliú, Job
merece la pena máxima pues ha hablado con enojo hacia Dios y ha sido arrogante
en sus sufrir.
Capítulo 35
Al parecer, una de las incongruencias más grandes de Job fue haberse auto declarado justo delante de Dios por sus méritos, pues Eliú dice acertadamente “¿En qué afecta o beneficia a Dios tu pecado? Aún más, ¿Gana Dios algo si tu eres bueno?”. La justicia de la que Job hablaba para presentarse como inocente, pertenece al plano terrenal y no le da ningún derecho delante de Dios. Job debe esperar para ver la justicia de Dios.
Así como Job se presentó como defensor de sí mismo, ahora
Eliú se presenta a sí mismo como defensor del nombre de Dios. Él sabe que su
creador es poderoso y aún en su justicia, no desprecia a nadie, no permite que
los malvados se salgan con la suya ni que los afligidos queden desamparados.
Exhorta a Job diciéndole que está demasiado enfocado en los demás, cuando
debería buscar el rostro de Dios y preguntarse que es lo que quiere tratar con
él en esa situación. Reconoce también que puede creer la versión de que Job
esté libre de pecado, así que debería usar su sufrimiento como motivación para
mantenerse así.
Capítulo 37
Eliú habla maravillado de la grandeza de Dios, tal
conocimiento le causa asombro y su corazón late con fuerza al imaginarlo.
Proclama las maravillas del Dios creador del universo, el que tiene poder para
controlarlo todo y tiene dominio sobre su creación. Cuestiona a Job diciendo
“¿Hay algo de lo que hace Dios, que también puedas hacer tú?” No hay nada
suficientemente bueno o cierto para que Job pueda presentarlo como argumento a
su favor delante de Dios.
Capítulo 38
Desde el comienzo del libro, aquí se presenta la primer intervención de Dios hablando directamente con Job. Comienza hablandole desde un torbellino cuestionando quién es Job para atreverse a poner en duda la sabiduría de Dios. Mejor le sería estar preparado para responder a sus preguntas, porque enseguida, Dios comienza a cuestionar quien ha creado la tierra, quien la sostiene, quien es El Poderoso sobre todas las cosas, quien ha existido desde siempre y para siempre. Claro que no es Job…
Dios, a modo retórico y quizás un poco irónico, comienza
a hablar de la creación de la tierra, recordándole a Job que es Él, quien ha
dado a cada bestia las características y comportamiento que poseen, aun cuando
son criaturas sin consciencia, actúan conforme Dios lo ha designado, Él es
quien conoce cada movimiento y cada paso de su creación. Él es quein sustenta a
los seres vivientes que no trabajan por comida y quien hace prosperar los
campos. Con todo esto, Dios deja claro que Job no es nadie a comparación de Él.
Capítulo 40
Siguiendo con el discurso, el Señor le pregunta a Job si
aún despues de todas estas cosas, desea discutir con Dios o si quiera puede
responder a alguna de sus preguntas. La respuesta inmediata de Job es
humillarse delante de Él y reconocer que debe callarse pues no es nadie delante
del Todopoderoso. A lo que con una serie de argumentos, el Señor contesta
cuestionando si acaso la hombría y la fuerza de Job pudieran salvarle a sí mismo.
Solo El Creador tiene control sobre sus creaturas.
Capítulo 41
Ahora, Dios se declara a así mismo más grande que todas las bestias indomables creadas, bajo las que Job, terminaría fulminado. Incluso el Leviatán, la creatura más fuerte y temible que pueda ser mencionada, la bestia a quien nadie sería capaz de derrotar está bajo el dominio de Dios, ¿hay algo de lo que Job pueda hacer que se compare a esto? Ni siquiera un ser como este, tiene oportunidad de hallarse victorioso delante de el Dios Todopoderoso.
Ante la majestad de Dios, lo unico que le resta a Job es
reconocer que se ha equivocado, que ha hablado sin conocer la profunidad de la
grandeza de Dios, antes sabía de Él, pero ahora lo ha visto con sus ojos y está
arrepentido. Dios no desprecia su corazón humillado y está a punto de
bendecirlo, no sin antes, exigir una ofrenda de los amigos de Job, por haber hablado
de Dios de manera tan irracional, para finalizar dando a Job lo doble en cuanto
a los bienes que tenía, bendiciendole con 7 hijos y 3 hijas, para darle una
larga vida de 140 años llenos del favor de su Dios.
El libro de JOB un poco extenso pero que muestra verdades grandiosas acerca de nuestro Dios, de la creacion y de la situacion del ser humano con respecto de Dios mismo. Saludos.
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